Jose Gómez Mira🇨🇮🏴🏴🇮🇲
@josemira
Soy un gallego que hace tiempo decidió pasar de puntillas por la vida, disfrutar lo sencillo y menguar para volver a crecer.
Guardo tu recuerdo entre las páginas que en un abril lejano me enviaste desde la apacible soledad de tu llanura. Guardo nuestra lluvia entre estas hojas, y tu dedicatoria resbala por mis dedos mojándolos de fe, cuando al abrirlas de nuevo se emocionan con tus letras.
Rozan mis pies la patria de un apóstol sin nombre ni leyenda ni evangelio; en el presente me habla el agua y conversan las piedras con el musgo.
Quiero apaciguar mi sed bebiendo las aguas de su arroyo, quiero alimentarme con el néctar de su flor silvestre y deseada, quiero ser un diluvio sin límite que fértil se le entregue, ser el herrero incansable de su fuego, de su hierro y de su forja.
En un lugar de Galicia cuyo nombre siempre recuerdo...
Caen las flores; sobre la tierra se encuentran con las palabras que no supe pronunciar. El alma de una paloma siembra su serrín en mis robles, anida con furia en mí. Huyo; entre los vientos escondo mi espalda rota. Mis oídos rechinan de temor.
Y si las mañanas descienden en blanco y gris haremos nuestras las noches con sus farolas de invierno, no detendremos el sonido de nuestro reloj de sol.
acto seguido se apeó del vehículo y se adentró en las calles empedradas que eran el aposento de buena parte de su madurez. De mi novela "Abril". Derechos reservados.
Abro mi puerta a las próximas lluvias; suyas serán. Suyo seré bajo sus gotas frías; le abro mi piel. Suyo me hará.
"A veces las personas que querías que formaran parte de tu historia solo estaban destinadas a ser un capítulo". Anónimo.
Termino esta misiva confirmado en el saber que nada tengo, que no le exijo a los demás su coherencia, tal y como yo disperso de mi despensa las memorias de la asfixia y el veneno exhaladas en las ascuas del pasado o respiradas en el rocío del presente.
No sé si algún día conseguiré ver publicada mi novela, pero por si acaso ya he diseñado la portada.
Echo de menos los días de lluvia. No soporto tanto calor, no es mi clima.
Cuando la llamo claudican en mi boca frases de invierno y en mis entrañas se expanden sus raíces de libertad.
El mar nos acerca al significado más profundo del infinito.
Eran teus o silencio, o orballo e o vento. Cabaliños do demo falaban nos regos. Eran meus os proverbios e o bruar dos salgueiros. Cabaliños do demo falaban nos regos. Nosos eran os ceos e o furor do solpor. Cabaliños do demo falaban de nós.
Volaban gaviotas acechando redes incautas, gaviotas con alas redactoras de brisas y estruendo y risas en sus picos, volaban gaviotas, mansas tras nuestros pasos. Foto tomada en el faro de Punta Nariga.
Sobre la tierra seca se disfraza la sombra moribunda de un olivo; sus raíces furiosas dictan muertes, sus hojas pedregosas, con un grito, reclaman que la sangre que se vierta sea para su savia regadío.