@mononomoto
En el campo me pasan cosas. Bichos y hierbajos. Desde el Neolítico, todo mal. Por lo general, no tengo ni idea de lo que hablo. Me gustan las palabras. Escribo #etimohilos:
Este pariente del ratonero se ha visto así privado injustamente del reconocimiento que su contribución a la historia del cine merece. Escuchadlo con conocimiento de causa, y las películas ya nunca serán lo mismo: xeno-canto.org/species/Bute.... Querido Tour de France, #askanornithologist.
Si algo tenía yo claro es que esos chillidos de llamada no correspondían en absoluto a uno de nuestros buitres más abundantes, ni siquiera a nuestras águilas ibéricas. Pero entonces, ¿de quién podía ser? Tenía que investigarlo 🧐.
Exageraciones aparte, todo en orden hasta ahí. Pero entonces apareció esto: adornando la imagen dorsal de un buitre leonado que planeaba junto al recorrido del pelotón, una secuencia de gritos muy familiares llegó a mis oídos… ¿No lo habéis escuchado en decenas de películas antes? 🤔
Desde hace poco el Tour de Francia «enriquece» los planos recurso de la retransmisión con sonorizaciones más creativas de lo esperado. Si la imagen aérea muestra, por ejemplo, un par de caballos, se cuelan en la pista de audio una serie de relinchos… ¡Vamos con un nuevo caso de #askanornithologist!
¡Y no están todas! El borde del pinar era una volatería de abubillas revoloteando de acá para allá, como arrastradas por el vendaval de aquella mañana en el páramo. No llegué a contar cuántas había, tarea imposible, pero nunca había capturado cinco ejemplares en una misma foto.
El monarca en su trono. Por la ventanilla abierta de un coche sin aire acondicionado se cuelan repetidamente los pitidos saltarines del buitrón. Cuesta localizarlo botando a contraluz por los aires, pero si logras fijar en él la atención, es posible seguir su trayectoria hasta la percha elegida.
Estamos necesitando ya una serie de TEDx Talks a cargo de esta maltrecha cardera. Puedo atestiguar que incluso con semejantes pingajos por alas se las apañaba para volar. Menos rollos humanos de salir de la zona de confort… ¡esto sí que es autosuperación y supervivencia!
—Y por eso, queridos niños, es importante que no os separéis en ningún momento de vuestra cámara de fotos 📷️ . Una tarde de chapuzón en la piscina es una ocasión tan buena como cualquier otra para encontrarse con un lagarto ocelado 🦎 bien predispuesto para un retrato.
Las viboreras pasan a menudo desapercibidas. No lucen ostentosas flores de las que el ayuntamiento plantaría en un jardín. Y, sin embargo, ¡cómo me gustan a mí! Adoro cómo festonean de azul y lila los caminos, y alimentan una miríada de diminutos polinizadores tan espléndidos como esta zigena 😍.
No conceden mucho tiempo para enfocar y disparar, así que harto es que aparezcan en la foto siquiera, pero la semana pasada me di un baño de codornices de cuidado. Llevaba todo el paseo escuchándolas sin parar; presentía que iba a ser mi día… ¡Y hasta cuatro codornices conseguí ver! ¡Y fotografiar!
Igual que PPM («pequeños pájaros marrones»), también hay muchas mariposas pardo-anaranjadas para provocar el caos. Algunas, no obstante, son relativamente fáciles de identificar. La gigantesca androconia marrón de este macho de /Pyronia bathseba/, por ejemplo, es única en su género por estos lares.
Las guías explican muy bien cómo identificar con seguridad la /Melanargia galathea/ y cómo diferenciarla de su prima /M. lachesis/. Sin embargo, sin necesidad de conocer términos técnicos de morfología lepidopterológica, es muy apreciable el predominio del negro en /galathea/, ¡hasta en vuelo!
¿Cuántas habéis conseguido ver este verano? ¡Menuda chicharrera tenemos encima!
Tendré que esperar otra ocasión para poder disfrutar de un ejemplar vivito y coleando, pero este fascinante depredador que encontré sumergido en el polvo y en brazos de la parca me dio así la oportunidad de disfrutarlo en todo su esplendor al microscopio. ¡Parece un híbrido de garrapata y escorpión!
Hay cosas que ningún ser humano «normal» entendería de un naturalista. Por ejemplo, mis ganas de encontrarme con un solífugo. Mientras lo busco, me acabo de desquitar con otro de mis bichos fetiche: ¡los pseudoescorpiones! Y no me extraña que me haya costado tanto: ¡son «diminúsculos»!
De un día para otro los campos han perdido buena parte de su paleta de color. El abanico de verdes y los puntos de luz florida han dado paso a un gradiente de amarillos tostados precipitadamente por el sol. El rey y su corona buscan la sombra y alejan su actividad de las horas centrales del día.
Necesito con urgencia una guía de identificación de ootecas de mantis. ¿Alguien tiene alguna referencia útil a mano? Por probabilidad, imagino que estas pertenecerán a la clásica y más abundante mantis religiosa; todas las ootecas que he encontrado son similares a estas…
En medio del páramo me la encontré hace unos días a la sombra de un escueto arbusto junto a un majano. Pajareaban a su alrededor algunas collalbas grises, quizá víctimas de sus hábiles estratagemas arteras.
No es que mis 45 observaciones de cuco común constituyan una muestra especialmente significativa, pero puedo decir que no ha sido hasta la número 45 que he conseguido ver una hembra de fase rojiza. Hasta ahora, todo habían sido ejemplares del clásico color gris, parece que mayoritario.
Entre ola 🌊 y ola 🌊 de calor, un fino barrizal solitario me regaló una de las mejores huellas de tejón que he encontrado nunca. ¿Cómo puede algo tan sencillo gustarme tanto 😍? ¿No os parece una preciosidad?
Necesito que alguien me explique esta carnicería, porque no se me ocurre qué animal desde el punto de vista humano irracional podría haber dejado una víbora en este estado en todo el medio de un camino. Luego resulta que los lobos o los zorros «matan por diversión»… Hace falta ser salvaje, ¿no?
No veo más de media docena al año, pero este año empiezo la cuenta relativamente temprano… ¡Mi primer abejero del verano! ¿Cómo van por ahí los recuentos?
Con la que ha estado cayendo estas últimas semanas parece una temeridad aventurarse a salir a los caminos siendo un diminuto sapo corredor. Sin embargo, incluso en el corazón más agostado del cereal burgalés estos anfibios se las apañan para sobrevivir aprovechando hasta el charco más efímero.
Al hilo de aquello de no correr en la carretera… Aún no ha alcanzado el cereal su máxima altura y ya estamos así. ¡Que no haya árboles no significa que no puedan aparecer sorpresas! 🚨 Es temporada de bichos.
La carretera que conduce de Burgos a Poza de la Sal recorre algunos paisajes espectaculares y poco conocidos. Tenía pendiente desde hace mucho darme un paseo por allí y por lo que llaman «la Arizona burgalesa». La mezcla de materiales del terreno y la erosión han creado algunas estampas únicas 😍.
No hay silencio más rotundo que el que dejan al marchar. Los chillidos de las persecuciones de los vencejos forman parte inconsciente del sonido de nuestros veranos, y algo pequeñito se muere cada año en nuestro interior cuando, de un día para otro, desaparecen. Sabemos bien lo que viene después.
El domingo viví la otra cara de la moneda. Caminaba yo de vuelta al coche bien temprano por el arcén de una carretera. Los coches pasaban arrancándole a uno las pegatinas, como si fuera aquello una autovía. De pronto, el corzo de la primera foto apareció entre las encinas y atravesó el asfalto.
El jabalí cruzó la carretera dos veces, así que tuvimos que llegar a detenernos, pero contábamos con margen suficiente para frenar gracias a la velocidad reducida. ¿Por qué nos empeñamos en circular por encima incluso del límite máximo permitido hasta en estas circunstancias?
Volvíamos a casa tras una tarde en el campo. Sabíamos de sobra que el trayecto que nos esperaba es frecuentado por corzos, jabalíes, zorros… ¿Y qué hacemos? Pues allí donde la vegetación reduce la visibilidad o donde el cereal tiene altura suficiente para ocultar espontáneos conducimos más despacio.
El factor suerte siempre forma parte de la ecuación, pero reducir la velocidad en los tramos y momentos peligrosos mejora exageradamente las probabilidades de evitar un accidente. Este fin de semana, sin ir más lejos, hemos vuelto a esquivar el impacto, en esta ocasión con este magnífico jabalí.