Muy Teatrero
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Artes escénicas, música, libros, arte, cultura, política y lo que se tercie
«Factory (somni d'una nit d'estiu)», acertada y loquísima propuesta de Àlex Rigola llena de aciertos, donde une la Factory de Warhol con la comedia de Shakespeare de tal manera que todo cuadra. Despiporre estimulante convertido en una de las obras más sugerentes de la temporada.
«Anatomia de Ricard: Ricard 111» en la Sala Beckett. Gerard Guix retoma al adolescente, ya convertido en adulto, tras 11 años de reclusión en la carcel. Reflexión sobre la salud mental, la reinserción y el perdón donde brilla Quim Avila con una magnífica interpretación llena de matices.
«Anatomia de Ricard: Ricard de 3r» de Gerard Guix. La Sala Beckett retoma esta obra estrenada en 2015 que conecta adolescencia y Ricardo III (el clásico) para acabar en tragedia. Acertadas escenografía, espacio sonoro y movimiento escénico para una interpretación fallida de Brandon Caritg.
«Theater of dreams» de Hofesh Shechter Company en Mercat de les Flors. Viaje onírico formado por una sucesión de cuadros que se suceden velozmente entre cortinajes y fundidos yendo del caos a la quietud. Obra coral, gran trabajo de iluminación, música y unos fantásticos e inagotables bailarines.
El Ballet Nacional de España estrena en Teatro de la Zarzuela «Flamenco-Rock-Andaluz», concierto bailado donde sobresale la cantaora Ángeles Toledano y la potencia grupal del cuerpo de baile. En la segunda parte se repone «Medea» tras 42 años de su estreno, obra de repertorio llena de dramatismo
«Il Trovatore» de Giuseppe Verdi cierra la temporada del Teatro Real. La austera y neutra dirección escénica de Francisco Negrin fue superada por la parte musical donde brillaron Nicola Luisotti al frente de la Orquesta Sinfónica de Madrid y las solistas Clementine Margaine y Eleonora Buratto.
«Après vous, madame» en Conde Duque en los Veranos de la Villa. Obra arriesgada y de gran sensibilidad. Paula Comitre fusiona lo tradicional y lo contemporáneo demostrando un gran dominio del cuerpo, los brazos, el movimiento, el taconeo y el manejo con soltura de una imponente bata de cola inflable
«Panza de burro» de Delirium Teatro en el Teatro del Barrio, certera adaptación de la novela de Andrea Abreu y buena dirección de Severiano García Noda, que solventa las múltiples situaciones con imaginación, junto a unas entrañables interpretaciones. Divertida, emotiva y recomendable.
«La escopeta nacional» de Berlanga y Azcona en el Teatro Español. Astracanada satírica con dirección ágil y dinámica de Juan Echanove al frente de un numeroso reparto en el que destacan Pere Ponce y Marta Ribera. Gran producción hecha para un público mayoritario aunque poco aporta.
«Free Britney» de Cristina Subirats en @nave73.bsky.social. Obra en verso que hace un paralelismo entre Britney Spears y el Segismundo de «La vida es sueño» como crítica al patriarcado y ejemplo de la explotación y silenciamiento de las mujeres. Original, fresca, dinámica y recomendable.
«Thauma» de La Mula en el Teatro de la Abadía. Sueño poético de imaginación desbordante que hibrida teatro de objetos, títeres, danza, circo... Tan fresca, divertida, colorida, sorprendente y fascinante que te lleva a una catarsis imprevisible de belleza hipnótica. IMPRESCINDIBLE.
Lo de Anna Netrebko no tiene nombre. Siempre va a actuar en una ópera varios días se indispone pero cuando es un recital no tiene tanto agotamiento físico. No acabo de entender para que la programa el Teatro Real ni ningún teatro.
«Los lunes al sol» en los Teatros del Canal. Correcta adaptación teatral dirigida por Javier Hernández-Simón que imprime buen ritmo unido a unas buenas interpretaciones aunque no consiga transmitir las emociones de la película porque, lo que en cine funciona, no tiene porque hacerlo en teatro.
«Bogotá» de Andrea Peña en Contemporánea CondeDuque. Salvaje y vigorosa danza en la que saltos y contorsiones no parecen conectar en la pieza a pesar del gran trabajo del elenco. La obra brilla en las momentos colectivos, donde se percibe mayor cohesión e impacto, pero no acaba de funcionar.
«La protagonista» de Lorena Nogal. Apuesta performática de gran impacto visual formado por un elegante movimiento escénico, palabra, unas pinceladas dancísticas junto a una música e iluminación brillante. Comienzo desconcertante para acabar envolviéndote hasta dejarte hipnotizado. Maravilla.
«Cucaracha» en los Teatros del Canal con la fallida dirección de Fuentes de este texto distópico, poco creíble, falto de profundidad y con situaciones de difícil encaje. Interpretaciones sobrepasadas con una vocalización deficiente que costaba entender. Mejor intención que resultado.
«Quien sea llega tarde» en los Teatros del Canal. Eusebio Calonge escribe esta historia con tintes godotianos donde dos secretarias esperan como acto de resistencia. Crítica a la precariedad laboral y a las nuevas tecnologías que no acaba de tener la misma fuerza que con La Zaranda.
«Lake machine» de Mari Paula en Contemporánea CondeDuque. Deconstrucción arriesgada de "El lago de los cisnes" de inicio manifiestamente convulso donde, tras la rebelión, las protagonistas se asientan con firmeza aumentando su seguridad hasta emerger con fuerza y poder. Potente y fascinante.
«El gato montés» en el Teatro de la Zarzuela. Brillante y exitosa dirección de Christof Loy para la conocida zarzuela haciendo hincapié en los personajes y dejando a un lado el folclorismo. Puesta en escena aséptica donde todo funciona excepto las interminables pausas que rompen el ritmo.
«Una buena vida» de «Una buena vida» en el CDN. Retrato autoficcionado sobre un ingreso hospitalario apelando a las emociones del espectador aunque muy edulcorado. Carolina África crea un estilo propio y reconocible para narrar situaciones cotidianas desde la sencillez y la espontaneidad.
«La carta fue un error» en Nave 73. Camila Elejalde escribe y dirige esta historia donde una joven incapaz de superar su ruptura convive con su perversa mente para hablarnos del narcisismo, la culpa y el miedo. Drama psicológico con unas interpretaciones cargadas de intensidad.
Triunfo incontestable de Nadine Sierra en Teatro Real con «Roméo et Juliette» de Gounod. Con su voz sobresaliente compone una Julieta que va de la delicadeza inicial a la intensidad dramática final. Desacertada dirección de Thomas Jolly con una ambientación demasiado tenebrosa.
«Sevillanas solteras» de Israel Galván en Centro Danza Matadero. "Galvanada" sin pies ni cabeza: Sin pies porque su destacado taconeo escasea (yendo incluso desacompasado); sin cabeza porque es un compendio de bufonadas ya vistas. Brillante la cantaora y guitarrista María Marín.
«La dama boba» de Lope de Vega en Teatros del Canal. Josep Maria Mestres dirige esta colorida comedia de enredo del Siglo de Oro de forma ágil y dinámica. Sin embargo las modernas transiciones musicales no acaban de encajar bien, rompiendo el ritmo, a lo que hay que sumar la duración excesiva.
«Los Estunmen» en los Teatros del Canal. Despiporre escénico de Nao Albet y Marcel Borràs a modo de ópera creando una pieza descacharrante, vibrante y loca en la que se nota el dispendio. Fernando Velázquez crea una partitura donde mezcla estilos pero que acaba funcionando. Refrescante.
«Ubú» de María Folguera en Nave 10 Matadero. Excelente dirección de Hugo Nieto llena de dinamismo dándole un tono paródico y grotesco al montaje apoyado en unas fantásticas interpretaciones. Ingenioso y brillante vestuario de Paola de Diego. Humor inteligente y muy recomendable.
«Sacresize» en los Teatros del Canal. Alberto Velasco crea esta pieza de danza para bailarines no normativos con sobrepeso para reivindicar la diversidad corporal en este mundo de la danza dominado por unos canones muy marcados. Riesgo, valentía y poderío con un resultado muy solvente.
«La vie secrète des vieux» de Mohamed El Khatib en el Teatro María Guerrero de Madrid. Teatro documental creado a partir de un centenar de entrevistas y realizado por actores no profesionales donde nos cuentan con delicadeza y buen humor cómo se vive la sexualidad en la vejez.
«La edad de oro» en Centro Danza Matadero. Israel Galván realiza un recorrido ininterrumpido por los distintos palos flamencos (con toques de humor) en esta pieza icónica que revisita a los 20 años de su creación. Autodidacta entregado, con su sola presencia llena el escenario.
«El jardín quemado» en el Teatro de la Abadía. Juan Mayorga reescribe este viaje sobre memoria histórica, olvido y culpas con un texto profundo de excelente calidad literaria en el que la abstracción en algunas partes, la complejidad y su ritmo lento acaba por distanciarnos de la pieza.