Pablo Batalla
@pablobatalla
Dreyfusard
Murió Alberdi. Va desapareciendo nuestra Greatest Generation, los hombres y mujeres que se esforzaron por ser luciérnagas brillantes en la larga noche franquista, aunque el precio fuera, como para Francisco Prado Alberdi (1945-2026), comer cárcel y tortura. Hasta siempre, Pipas.
He encontrado la segunda carta, donde la mujer cuenta alguna cosa más: que su marido «ademas de hacerme sufrir me ha enfermado con la mala vida que me da», que «cada uno tiene sus habitaciones asi al menos puedo llorar à solas mi vida que es un martirio».
En el archivo del Palacio Real, entre las cartas de súbditos a Alfonso XIII, las hay tremendas. Esta la escribe en 1918 una mujer judía desde Casablanca, desesperada. Está casada por imperativo familiar con un hombre al que no ama y «perdidamente enamorada» y embarazada de otro.
Tú no estás hablando de la fe, ni del Pilar, arzobispo de Zaragoza de 1908:
¿De qué maneras entra en colisión nuestro cerebro paleolítico con el mundo del siglo XXI y sus desafíos? El profesor extremeño José Montero Omenat nos lo cuenta en este ensayo que ofreció a Trea, cuya publicación estuve encantado de aceptar, y que ya está en la calle.
. @fernandohs61.bsky.social lo tiene todo como historiador: no solo investiga bien y escribe inusualmente bien, sino que conoce la disciplina, lo metahistórico; sabe mucho de filosofía de la historia. Últimamente está centrado en esto último, y de ello nace este libro breve y exquisito.
Hoy estoy pasando la mañana en la RAH, consultando unas cartas de 1918 sobre la cuestión catalana en el archivo del conde de Romanones, y... gensanta la carta que acabo de leer. Nada en ella tiene desperdicio, pero mirad, sobre todo, el destacado.
Para que lo vayáis apuntando: el 20 tenemos esto en Madrid. El libro es impresionante, monumental. Os encarezco mucho a ir.
Por supuesto, el abogata de los dueños de La Suiza no podía llamarse Pepe García o Paco Fernández.
Me comentan que este libro es una auténtica barbaridad, y como conozco y he leído a Juan, no lo dudo.
Le hice el otro día a Antonio Masip una entrevista que es una novela de Chirbes en sí misma, una cosa loca. El fin de semana la veis. Esto es solo un botonín de muestra.
Unos mastines matan al perro de unos excursionistas y, por supuesto, en el comunicado lavamánico de los ganadeitors la culpa es de los lobos, aunque estuvieran en su lobocasa viendo Netflix, porque esto es una vaina totémica y atávica a la que la realidad jamás le estropea un buen titular.
Hay delincuentes de diecisiete pelos y medio gobernando comunidades autónomas, igual a ellos los deberíamos irregularizar.
Esto otro de Luys Santa Marina: «un grupo de legionarios llevaba un carro tapado mientras gritaban: "¡Sandías! ¡sandías!", y cuando una criada les preguntó si estaban maduras uno de ellos sacó una cabeza de un 'moro' que provocó que la mujer saliese corriendo».
El comandante Francisco Franco Bahamonde pasándose el juego de eufemizar la violencia sexual en 'Diario de una bandera' (1922): «los añosos olivos del bosque sagrado han sido muchas veces mudos testigos de la galantería legionaria».
Mañana me voy de excursión al Mazucu con la buena gente de Grana, que me ha invitado a una de las excursiones comentadas que hacen. Hablaremos de alpinismo político en general y revolucionario en particular, del montañismo forzoso de la guerra y el maquis y otras cosas.
Es como si advirtieran de una enfermedad genética: si tienes uno de estos síntomas, consulta con tu médico. «Doctor, mi séptimo apellido es Antuña». «Uf, serious shit...». También puede ser un señuelo para que la gente comente y engordar la base de datos de la Madreña Connection.
El lema de esta revista satírica anticlerical de finales del siglo XIX: «Este periódico se compra, pero no se vende».
La ultraderecha mundial son dos emperadores y doscientos garçons del pis.
Trump o la civilización, su amiguito Abascal o tú. Dilema simple y sencillo.
Los periodistas también estaban todo el rato dale que te pego. Hoy @pvallin.bsky.social no daría a basto.
Cuando en el Congreso había un experto en lances de honor, porque los diputados estaban todo el rato batiéndose en duelo (aquí Sánchez Guerra contra el republicano Rodrigo Soriano).
Álvaro de Albornoz, en 1916, sobre los republicanos de la Restauración: «vana y pomposa declamación, falta de sentido político, incompetencia técnica, funesto espíritu de división y de discordia, falta de civilismo, eterna nostalgia de la conspiración y el pronunciamiento, caudillismo bereber»...