Francisco M. Azcárate
@fmazcarate
Research in ecosystem function & management & biodiversity. Docencia en Máster en Ecología y Grados en Biología y Ciencias Ambientales UAM.
29 Un esfuerzo honesto por comprender los incendios, alejado de simplismos, debería servir para que cada vez menos personas pierdan su vida, su hogar o su modo de vida, y para que quienes trabajan en la extinción tengan que afrontar menos situaciones extremas.
28 No existen soluciones mágicas y no dejará de haber grandes incendios. Pero una combinación de educación, prevención, gestión, adaptación, investigación y buenos servicios públicos puede ayudarnos a convivir mejor con el fuego.
27 Y hay un momento clave sobre el que también falta reflexión: el después del incendio. En lugar de pensar siempre en reforestar, quizá deberíamos aprovechar para rediseñar el paisaje: favorecer espacios abiertos y mosaicos, y recuperar el pastoreo donde sea viable.
26 La herbivoría por ganado doméstico también es una solución basada en la naturaleza. Reduce biomasa y favorece vegetación menos inflamable. Debería utilizarse mucho más, sobre todo en los entornos de las poblaciones.
25 Las quemas prescritas son una herramienta valiosa, basada en la propia naturalidad del fuego. Mediante su uso, generamos incendios de diseño, y reducimos biomasa antes de que lo haga un incendio descontrolado.
23 Si asumimos que el fuego seguirá existiendo, quizá entendamos que reducir la exposición es prioritario. Igual que no debemos construir en zonas inundables, deberíamos evitar las urbanizaciones rodeadas de bosque.
21 Los incendios han formado parte del bioma mediterráneo desde hace miles de años, lo que atestiguan, por ejemplo, las numerosas adaptaciones de la flora. Nuestros ecosistemas y nuestras especies han sido moldeados por el fuego.
20 ¿Entonces qué podemos hacer? Lo primero es aceptar una verdad quizá incómoda: no existe una solución mágica. Tenemos que aprender a convivir con el fuego.
18 A todo esto hay que añadir que, en muchas regiones españolas, la orografía favorece la propagación del fuego y dificulta su extinción. El trágico incendio de Almería, que por cierto, afectó a una superficie muy poca arbolada, es un ejemplo de ello.
17 También se habla de la falta de medios. Con mejores recursos responderíamos mejor. Pero eso exigiría una decisión colectiva: más gasto público, algo, por desgracia, cada vez menos aceptado por los votantes.
16 De hecho, algunos de los mayores incendios recientes, como los de Zamora en 2022, fueron causados por rayos. El gran problema no es cuántos incendios hay, sino lo grandes y severos que llegan a ser.
15 Sin igniciones no hay incendios, y es lógico poner atención en ellas y perseguir a quienes provocan incendios. Pero las igniciones tienden a disminuir y muchas son accidentales. Hay margen de mejora, pero el de los incendios no es un asunto simplemente policial.
14 Incluso los territorios muy pastoreados arden, aunque lo hacen con muy baja intensidad y se recuperan enseguida. La ganadería extensiva ayuda muchísimo, pero tampoco suprime los incendios.
13 Pero los mosaicos también arden. El incendio de Zaragoza de este verano afectó a unas 15.000 ha, incluyendo la zona de la imagen del mensaje anterior. Eso sí: probablemente habría sido más severo y extenso sin mosaico.
12 Una vía que defendemos muchos es construir y mantener paisajes en mosaico, con más espacios abiertos. Además de sus numerosos beneficios ecológicos, estos paisajes dificultan la propagación del fuego.
11 La gestión forestal es importante. Pero no es una varita mágica. Y no debería equivaler a tratar el territorio como si todo lo que no son troncos y copas fuera “suciedad”.
10 Sin embargo, y aunque una buena gestión ayuda, los montes gestionados también se queman. Es el caso de gran parte de lo que ha ardido en Madrid estos días. También lo es de otros grandes incendios históricos.
9 Por “limpiar el monte” podría entenderse la gestión forestal consistente en desbroces, cortafuegos, fajas auxiliares, claras, aprovechamientos forestales, etc. Según algunos discursos, parecería que esas actuaciones nunca se hacen.
8 A esta realidad tan compleja estamos respondiendo con eslóganes fáciles y sumamente reduccionistas, como aquello de que "el monte está sucio" o el conocido "los incendios se apagan en invierno".
7 Las zonas más forestadas suelen ser las menos productivas: montañas, climas duros o suelos pobres. Este hecho dificulta la restauración de usos y aprovechamientos.
6 Vivir en los pueblos, sin recuperar usos, no cambia mucho las cosas. También hay grandes incendios en comarcas muy pobladas. No es solo en la España Vaciada.
5 El cambio en el paisaje no es fácilmente reversible, ni creo que la sociedad quisiera revertirlo. El de hace un siglo era fruto de una economía de subsistencia a la que pocos desearían volver.
4 A lo que se une un clima estacional particularmente propenso a los incendios, con un verano seco y cálido, justo después de estaciones lluviosas que acumulan crecimiento vegetal.
3 Este paisaje cambió radicalmente con el abandono masivo del campo, y también con la toma de determinadas decisiones, como los planes de reforestación. Ahora tenemos un territorio cargado de biomasa muy dispuesto a arder.
2 Hace menos de un siglo la cubierta vegetal de la península era muy distinta a la actual. Había menos árboles, menos matorral y los pastos llegaban mucho más consumidos al verano. Los incendios no eran un problema importante.
1/29 Los incendios forestales no van a desaparecer. Las soluciones simplistas solo sirven para reforzar prejuicios, no para entender el fenómeno.🧵
Pero me temo que no hay tal varita mágica. Hay que aceptar que el fuego seguirá formando parte de la realidad, cada vez más con el cambio climático. La prioridad: reducir su impacto y adaptarnos, más que buscar culpables fáciles. 11/13
En tertulias y redes proliferan todólogos y expertos que presentan su receta simplista para acabar con los incendios, desde las penas ejemplares a la manida “limpieza” de los montes, aderezado todo con la demagogia partidista de los de siempre. 10/13
Y todo esto ocurre en un contexto de cambio climático que alarga la temporada de riesgo y aumenta las temperaturas extremas. 9/13
Por otro lado, la gestión del territorio ha estado muy influida por la visión (hoy en entredicho) que ensalzaba el “clímax forestal”, y que entendía como degradados los estados no arbolados. Se primó la forestación en continuo, sin ser consciente de sus riesgos. 8/13