Infortunado Sr. Peel
@isrpeel
🇵🇸🔻 Proto-anacoreta nuevo-unquense ☁️🍃
Si leemos a Stephen Witt, por ejemplo, vemos que Jensen Huang también tenía su propio artículo de fe, aunque de otro signo: apostar por el advenimiento de un uso generalizado de la IA que necesitaría de más computación (la Ley de Moore se les quedaba corta) y, por tanto, de más inversión en Nvidia.
Leyendo la larga investigación periodística de Karen Hao, por ejemplo, aprendemos que las leyes de escalado que se encuentran a la base de la innovación tecnológica de la IA surgieron por unos temores que sólo tenían en su cabeza unos pocos doomers de la AGI.
Este libro me tiene ya atrapado desde su prólogo. Me recuerda a la advertencia que el Gran Inquisidor (del relato de Dostoviesky) lanza sobre la fe reencarnada, pero aquí alumbrado sobre los territorios de la razón y la filosofía.
Pues se dan bastante bien la mano estos dos libros así leídos en paralelo.
La inevitable anonimización/individuación asociada a ese continuum de tipificaciones puede causar injusticias epistémicas, pero también adecuadas causaciones sociales. La resolución correcta, como siempre, radica en la capacidad de discernimiento y en la disposición.
Aunque no habla tanto de la superstición, Karl Löwith plantea que los procesos de secularización nunca lograron apartarse del todo de cierto bagage te(le)ológico, y que no fue casualidad, sino una necesidad inmamente de lo humano dando sentido al progreso en una existencia sin Dios ni sentido.
Anda que yo también... La pila de estudio "in progress" da miedico. Al menos de novela ya estoy terminando "Nuestra parte de noche". ¡Fantástica!
Tarde cozy de estudio. "El triunfo de las promesas rotas" de Fritz Bartel, ¡muy recomendable!
Leyendo "La obsolescencia del hombre" de Günther Anders, estoy descubriendo conceptos muy útiles para abordar las oscuras implicaciones de la IA y su cualidad especular que anuncia nuestro futuro papel ante la tecnología. Ésta, no ya como medio, sino como inexorable fin: el imperativo prometeico.
"Voltaire / Rousseau. La disputa". Una delicia de obra de teatro. No os lo perdáis 👀 www.teatreromea.cat/es/ex/voltai...
Escribir "El Quijote", claro. Caballero loco que a gigantes y demonios salió a enfrentar, mientras los lugareños atónitos se burlaban de él y sus locuras. Podría parecer que escribiendo a este personaje se ensaña con su propio ideal encarnado, pero, ¿es así?
En esta tensión entre ideales y realidad, ¿cómo sostenerse sin romperse, sin caer en el lado del cínico o en el del loco? Una propuesta bellísima, y mucho más lejos del nihilismo de lo que en un principio pudiera parecer, lo encontramos en el librito "Freud lee el Quijote", de José Luis Villacañas.
Markus Gabriel, en su charla de ayer en el CBA, decía que el progreso moral enraiza históricamente en la capacidad de las sociedades de institucionalizar vías para iluminar los hechos morales, habitualmente opacados por falta de conocimiento o por el exceso de excitación y sesgo de autoafirmación.
A mí me parecieron muy recomendables: "Palestina. Cien años de colonialismo y resistencia" de Rashid Khalidi, y "Gaza. Una investigación sobre su martirio", de Norman G. Finkelstein 👀
Villacañas, en "Imperio, Reforma y Modernidad", nos cuenta que los humanistas del siglo XV y XVI (Erasmo de Róterdam, Tomás Moro, etc.) defendían grandes y nobles ideales, pero en el fondo... no creían que estos pudieran hacerse realidad; que su verbo se fuera a hacer carne.
Jean-Luc Nancy, "Noli me tangere", págs. 59-60: «El amor y la verdad tocan rechazando: hacen retroceder a aquel o aquella a quienes alcanzan, pues su alcance revela, en el mismo toque, que están fuera del alcance. Es por ser inalcanzables por lo que nos tocan y nos hieren.»
Literally, the most important right-wing Spanish newspaper last week: "The rise of the German AfD confirms the magnitude of the migration challenge"
Sobre lo de Francia y cómo Macron, antes que a un Frente Popular de izquierdas, prefiere entregar las llaves del ejecutivo a Le Pen proponiendo a Barnier como primer ministro... La casualidad de que esté leyendo "El orden del día", de Éric Vuillard. Recomendadísimo, por cierto.
Así pues, aunque estuviéramos ante el fin de la existencia cósmica y nada tuviera ya sentido o consecuencias, aún en esas, Kant nos miraría fijamente a los ojos y, tranquilamente, nos diría: hay que seguir haciendo el deber por el deber.
Dostoievski, en Los hermanos Karamazov, no concluye con la frase, que Iván nunca dice literalmente, por otro lado, de que "si Dios no existe, todo está permitido".
En primer lugar, dar cuenta del "chiste" que Zizek nos lanza al comienzo de "El coraje de la desesperanza": la luz que vemos al final del túnel puede ser un tren que viene directos hacia nosotros.
Un concepto límite que se ha colocado muy en el centro del debate ecologista es el de "colapso". Y no es para menos, no han sido los filósofos y filósofas los que lo han puesto ahí, ha sido la comunidad científica.
Si se piensa con tranquilidad, la filosofía (y la teología) siempre ha trabajado de manera similar. La angustia de la existencia (Kierkegaard), el por qué el ser y no la nada (Sartre), la justificación del bien (Soloviov), etc., son ya de por sí planteamientos bastante extremos.
Esta manera de aproximar conceptos es muy productiva filosóficamente, aunque puede ser peligrosa, como advierte Zarka en "Un detalle nazi".
Tanto la aproximación de Chesterton a las virtudes teologales (esperanza, fe y caridad), como los conceptos límite de Schmitt (política, soberano), dejan relucir su verdad, según estos autores, sólo en los casos extremos.