Sandra Ferrer
@sandraferrer
Escritora. Libros sobre historia de las mujeres y feminismo. También escribo en Muy Historia
Hermanas de la Caridad del barrio del Bronx las que acogieron a las religiosas italianas, que empezaron a trabajar sin descanso. Desde Nueva York inició una intensa labor en otras ciudades del continente americano. Tras largos años en EEUU, en 1909 consiguió la ciudadanía. A pesar de que su salud
hermana Francisca Javiera, en honor del patrón de los misioneros, San Francisco Javier, años después fundó su propia congregación, el Instituto de Misioneras Salesianas del Sagrado Corazón. Allí empezaron su labor recuperando la ayuda a niños huérfanos además de gestionar una escuela. La orden se
arrastrada por la corriente. Convencida de que su rescate había sido un milagro, afianzó aún más una fe. Su débil condición física le cerró la puerta de varios conventos. Lejos de rendirse, ayudó a un religioso a gestionar un orfanato perteneciente a un convento de Codogno. Convertida al fin en la
La Santa y patrona de los inmigrantes Francisca Javiera Cabrini nacía #TalDíaComoHoy de 1850. Hija de una numerosa familia de sencillos agricultores, su llegada al mundo dos meses antes de lo previsto la condenó a tener una frágil salud toda su vida que se agravó cuando se cayó a un río y fue
viaje a Canadá y los Estados Unidos. Lyudmila se convirtió en el primer soviético en ser recibido por un presidente norteamericano. Cuando Franklin
alemanes, entre ellos 36 francotiradores como ella, cuando resultó herida por fuego de mortero. Sucedió en junio de 1942 y tuvo que dejar el frente de guerra. Mientras la guerra continuaba, Lyudmila se puso a las órdenes de la gran maquinaria que suponía la propaganda política soviética iniciando un
pocas cuyo nombre trascendió al frente de guerra fue Lyudmila Pavlichenko, una joven que estaba estudiando historia cuando la guerra estalló. Sus prácticas en un campo de tiro le sirvieron para entrar en el Ejército Rojo y convertirse en una de sus francotiradoras más letales. Abatió a 309 soldados
Durante la Segunda Guerra Mundial, el ejército soviético contó con la participación de unas dos mil mujeres francotiradoras, de las cuales solamente llegaron a sobrevivir quinientas. La gran mayoría fueron nombres anónimos que perecieron en el campo de batalla junto a sus colegas masculinos. De las
una vida corta, la mayor parte de la cual la pasó esperando en su España natal mientras sus padres negociaban su futuro al lado del emperador Leopoldo I. Cuando al fin llegó a Viena, moriría con poco más de 20 años haciendo lo que estaba destinado a hacer como mujer de la casa real, intentar dar un
reinantes. Pero Margarita Teresa destacó entre todas ellas por haber sido la última princesa española que ostentó el título de emperatriz en la corte vienesa de los Habsburgo y porque su rostro fue inmortalizado por el pintor Diego Velázquez en su famoso lienzo Las Meninas. Margarita Teresa tuvo
La historia de Margarita Teresa de Austria es la historia de una princesa como muchas de las que durante siglos fueron intercambiadas entre las fronteras de los distintos reinos e imperios europeos para sellar alianzas, procesos de paz o simplemente mejorar las relaciones entre las diferentes casas
sobre la obra de Nietzsche. Mientras tanto, se acercó a las ideas totalitarias de Mussolini y Hitler. Además de la custodia de la obra del filósofo, la propia Elisabeth escribió varias obras que le valieron hasta cuatro nominaciones a los Premios Nobel de Literatura. Elisabeth falleció en 1935.
culminó con la muerte, en extrañas circunstancias, de su marido en 1889. Cuando regresó a Alemania, totalmente arruinada, se reencontró con una madre anciana y un hermano cada día más enfermo. Elisabeth se volcó en recopilar todos sus manuscritos y obligó a su madre a ceder todos los derechos
a un profesor de dudosa reputación, antisemita y al que Friedrich rechazó. En sus ansias por defender una raza puramente germana, el doctor Förster proyectó la creación de una "Nueva Germania" en Paraguay. El proyecto no tardó en acumular problemas económicos. Tres años vivió en una pesadilla que
de Friedrich a la universidad fue un duro golpe y no paró hasta que consiguió reencontrarse con él. Elisabeth se instaló en Leipzig donde su hermano había intercedido para que pudiera acudir a clases como oyente. Aquella relación fraternal se convirtió en inquebrantable. Hasta que Elisabeth conoció
hermana y esposa. Hasta que descubrió que, a través de la obra de él, ella también podría brillar. Elisabeth Förster-Nietzsche nació el 10 de julio de 1846. Su padre, un pastor protestante, educó a Elisabeth junto a su hermano Friedrich, entre los que se forjó una estrecha relación. La marcha
Como tantas veces en la historia, la conocida como "la hermana de Nietzsche" tuvo que conformarse con una ridícula educación mientras que el gran filósofo pudo desarrolla su intelecto en las mejores universidades. Ella admiró desde siempre a su hermano, pero tuvo que conformarse con ser hija,
10 de julio de 1910. 20.000 mujeres marchaban por las calles de Barcelona en una de las primeras manifestaciones feministas de nuestra historia. El acto había sido organizado por la escritora sevillana Ángeles López de Ayala, quien se había traslado a la Ciudad Condal unos años antes. Allí
su lugar en el mundo. Algo que al cascarrabias de su hijo no pareció gustarle. La tensión entre ambos fue creciendo hasta que la madre se hartó de un hijo que desconfiaba de ella y de, como ella misma le recriminó "la censura que ejerces sobre mi vida y sobre la elección de mis amigos, el desdeñoso
con carácter depresivo. Con el tiempo, Heinrich Schopenhauer empezó a ver con recelo a su joven y alegre esposa. La pareja tuvo dos hijos, Arthur y Adele. En 1805, el cuerpo sin vida de Heinrich aparecía flotando en un canal de Hamburgo. Pocos creyeron que no fuera un suicidio. Johanna siguió
Escritora célebre, Johanna Schopenhauer apenas tiene reconocimiento histórico, más allá de ser la madre de uno de los grandes filósofos de la historia universal. Ella era extrovertida, alegre, con ganas de exprimir la vida; él, negativo, petulante y profundamente crítico con su madre y,de hecho, con
serían una triste premonición de su propio destino. Defensora desde entonces de los movimientos pacifistas, Käthe vio la subida al poder del partido nacionalsocialista en su país y cómo sus obras, y la de muchos otros artistas de vanguardia, eran retiradas de museos y salas de exposiciones por ser
de profunda crítica social. La Primera Guerra Mundial se llevó por delante la vida de su hijo pequeño, Peter, tragedia que marcaría para siempre su vida y su obra. La serie de aguafuertes con el triste nombre Mujer con hijo muerto en las que su hijo había posado como modelo unos años antes
amargo de la vida. Käthe Kollwitz Schmidt nació el 8 de julio de 1867 en el seno de una familia de clase media. Estudió arte en la Escuela de Arte Femenina de Berlín y abrió su propio estudio. En 1891 se casó con un médico con el que tuvo dos hijos. Ya entonces empezó a utilizar sus obras repletas
El arte de Käthe Kollwitz sirvió para inmortalizar la injusticia y la tristeza vivida por ella misma y por millones de europeos durante los duros años de las grandes guerras europeas. Ya fuera en grabados, pinturas o esculturas, esta artista expresionista alemana plasmó como nadie el lado más
de un mundo que veía con recelo que una mujer fuera capaz de realizar los lienzos que ella pintó. Encontró en la Biblia y en la mitología clásica sus grandes fuentes de inspiración para unos cuadros que fueron aclamados por condes, nobles y reyes. Una vida apasionante la de esta
Aprendió de su padre, y lo superó hasta el punto de ser ella más conocida. Artemisia Gentileschi es, probablemente, una de las pocas pintoras que vivió de su arte. Superó vicisitudes tan terribles como una violación de uno de sus maestros y un juicio público que la humilló. Pero consiguió el respeto
hacerse monja. Desde 1970, vive una vida de recogimiento como religiosa benedictina.
monja no tenía por qué ser impedimento para desarrollar grandes talentos como el suyo. Dolores Hart (1938) Una de las actrices del Hollywood de los años 50 y 60, sorprendió a todos cuando anunció no solo su retirada del cine, sino su decisión de