Sabaté
@trencavel
Versos de ayer para hoy
Soy de cualquiera lugar, quiero decir de ninguno, el clavo que inoportuno se acaba por desclavar. Mi patria: un brazo de mar, una rama por el suelo, la hilacha de algún pañuelo y ese mirada de asombro cuando me dibujo y nombro, hombre frágil, sin revuelo. Enrique Sabaté
Títeres de andar por casa en todo lugar del mundo, el currito vagabundo que por todas calles pasa. Hagamos fábula rasa en coplas y romanceros. Fundidos titiriteros gracias por la plena historia que al narrar nuestra memoria nos hacéis más verdaderos. Sabaté
Buenos días, me vine al parque a la fresca de la mañana. Suenan sirenas, las cotorras argentinas pronto serán las dueñas del malecón. Las cotorras ya son de Madrid por derecho aun cuando sus tatarabuelos vinieran de la Pampa, yo que las escucho se que perdieron algo de su acento.
En el lago artificial los patos están reunidos a la sombra de un jazmín. Una coral de silbidos, tiene tos un cantarín y la cotorra hace ruidos. Corre a la paloma un can y se junta la jauría de mascotas de jardín montan gresca por un pan; se terminó la porfía y ahora ya todos atados. Sabaté
Por si acaso repetí jugada en naipes marcados y no supe que los dados sin embargo corregí. No fue nada baladí estrenando contingencias. Cargo, converso, en las ciencias múltiples estereotipos y ya pesan los equipos con doblada equivalencia. Sabaté
Canto con las caracolas de una mar serena y brava en esta ilusión que graba tus emociones a solas. Melodías y amapolas adornan tu alegre canto. No puede contigo el llanto que alimenta tu hermosura la flor más bella y oscura y te protege su manto. Sabaté
Irreverente y dichoso, prolífico trovador dirijo al espectador mi canto de paz honroso. Me muestro tan belicoso en aras del pacifismo. Y con benigno optimismo hago del arco garrote para atizarle a aquel zote que habita en el pesimismo. Sabaté
Símbolos son de las ruinas que llegan para quedarse quienes para encadenarse a sus míticas rutinas. Van a echarse las cortinas para que no puedas ver. Atrás porque al parecer el mensaje es meridiano, te van a dar, no es en vano su hipnótico adormecer. Sabaté
Peligro y prohibición en cuentas claras nos quedan en la recta y la distancia. Salid a la verdad hoy que mañana las nubes de color verde o naranja caerán como cuchillos de la venganza. Trepad por esos muros hiedras y arañas; desmoronad las piedras que nos atrapan. Sabaté
Mi llanto es un borrón naranja en las paredes, la piel del arlequín en yesos y relieves. La sangre en el cristal y el blanco de los muebles, también es revés de todos los papeles escritos en cuestión de crímenes de siempre. Así es nuestra ciudad sin tiempo de perderse. Sabaté
Descender a la luz del infierno desde el mar y sus olas azules, embrujados por los abedules y arrastrar a algún dios al invierno. La ciudad la destruya su yerno y nos mienta a los tristes mortales. En los prados de las capitales nos posean diabólicas tropas y por ellas alcemos las copas...
En un saco de esparto una mueca se emociona dispersa y ausente, yo diría, más que irreverente, sin forzar que a la fuerza se peca. A la vista el engaño, muñeca, no hay partido si ganan los mismos. Los de siempre con sus espejismos y sus cuentos de a ti no te toca.
Torre de palabra y ciencia sobre la fuente del verbo, dejad que grazne este cuervo su candor, su negligencia. Permitan tanta impaciencia las letras en su reposo. Canta tú, negro, marchoso, envuelto en plumas de luto deja que el ánimo bruto sea un producto dichoso. Sabaté
Prohibido pasar de aquí, quien llega no es bienvenido, poca alfombra y mucho ruido, leyes hechas contra ti. La calle entera es así: la máxima abreviatura. Frontera, barra, fractura sin solución necesaria, puerta cerrada, primaria soledad de área futura. El gato telegrama Sabaté
También llevo escalofríos tatuados en la piel, recuerdo de viva hiel de amores y desafíos. De combates y de fríos del pasado y del presente. Llevo en la cuenta corriente del espíritu indomable la verdad de quién culpable de su libertad se siente. El gato suelto Sabaté
Para pensar la ciudad madruga el sueño en su herrumbre se deshace en la costumbre de absoluta necedad. Por esa necesidad de resistir al sistema. En bucle se sufre, y quema al individuo corriente; muda a ser solo cliente y no supone un problema. El gato de Rodin Sabaté
De Babel a Babieca todas las artes y del coro a la ceca sus baluartes, serán dañinos con sus panes lo coman por clandestinos. El capricho que tienen todos los trepas con sus canes nos vienen mordiendo chepas. Por el dinero ellos con su farlopa y tú extranjero, crudo y sin ropa. El gato piramidal
La pasión de la rata, la metralleta; te dispara y te mata en la glorieta. La calle es suya, se lo dice en los ojos, que te destruya; negros antojos. Atento al dato: con cuatro cargadores no queda un gato, ni los vapores. Ojo al detalle aquí está la cultura de nuestra calle. En la basura. Sabaté
Habitan en las tabernas los dioses de un parnasillo; deidades de carajillo y antigüedades eternas. Clásicas leyes sin piernas del estoico y su guión. Eche usted vino, patrón, qué Alicia volvió de Irlanda; siga sonando la banda en el tin tan del cajón. Sabaté
Anda en buenos días el verso de nieve y ríe y conversa con la prosa alegre. Tiempo de verano que en ámbar resuelve la letra guerrera y el agua en las fuentes. Será que ha nacido en cartón de siempre un abrazo de esos que sabe a diciembre. Buenos días. El gato al relato Sabaté
Simbólicos instrumentos en cotidiano desuso a un panorama difuso de inútiles elementos. Por eso mismo irredentos a pragmáticas sociales. Desalineados fractales en la unidad de la forma huidos de toda norma en sus aspectos morales. Enrique Sabaté
Trazos de tragedia tratan trepar trastes traducidos en troqueles travestidos de tretas que se retratan. Los paneles abaratan este retorcido gesto. El artista en su pretexto da perplejidad de norma al contenido y la forma en el urbano contexto. El gato antediluviano Sabaté
En puro desecho de cheques en blanco, la píldora roja del lúbrico espacio que no nos remedia ni restaura el llanto que moja la arena para hacerse barro. El domingo nieva lava en el asfalto y tendrás fortuna si duermes al raso. El gato ecléctico Sabaté
Esta obsesión callejera en el gato del desván, de los maulas capitán, perdedor de la frontera. Un vacío nos supera superpoblado exterior. Recuerdo de un resplandor en el profeta nombrado; empieza y ha terminado por romperse el interior. El gato soplador Sabaté
Estamos domesticados como alambres de colchón, muelles hartos de tensión y fatalmente alquilados. Pretéritos y dopados de un presunto bienestar. No pretenda preguntar ni presente queja alguna conforme con su fortuna mientras pueda respirar. El gato avisado Sabaté
Pinto en Bastos y en espadas y casi canto las veinte cuando te miro de frente y cruzamos las miradas. Este choque de alteradas pasiones para vivir. Cuenta que viene a salir el blanco roto en la ausencia que parte la indiferencia sin quererse despedir. Enrique Sabaté
Limpiar limpia barato las piedras de París la tinta adormecida en vísperas de abril de cuando antes de mayo soñaban el festín en copias elegantes y galas por vestir los túneles del metro de oscuro carmesí salpicado de sangre el metal del fusil. El gato piroclástico Sabaté
Ando cruzado de brazos y voy a tomar partido para adentrarme de pronto en las miserias del limbo con todo lo que conlleva no ser un estereotipo ni un paradigma corriente en el móvil de los siglos colgado por las orejas en las fauces del abismo. El gato pirolítico Sabaté
Te diré de los colores de todos los individuos, y las muchas religiones con sus grises catecismos que escriben en los cerebros tan peligrosos versículos; porqué en sus falsas doctrinas venden gloria y jeroglíficos para callar las palabras de los pueblos perseguidos. Sabaté